La lateral que se proyecta

1 de noviembre de 2018
Cuando Érika Bibiana Triviño Hernández estaba terminando el nivel de perfeccionamiento del estilo mariposa en Compensar, se dio cuenta que la natación no era lo suyo y que su pasión era el fútbol. Como Érika fue educada para ser sincera, directa y decidida en la vida, no dudó en decirle a Carlos Andrés y Shirley, sus padres, el interés por iniciar la práctica del fútbol. Esta noticia le agradó mucho a su padre, ya que él fue futbolista. “Yo me di cuenta que llevaba el fútbol en la sangre, porque mi padre y mi abuelo fueron futbolistas. Apenas terminé natación, nos fuimos directo para El Salitre en busca de una escuela de fútbol y resultamos en la de Arnoldo Iguarán”, contó Érika, quien nació el 29 de marzo de 2003 y vive en el barrio El Cortijo (Engativá). Tras dos años en la categoría infantil, tiempo en el que aprendió la fundamentación técnica y demostró que era una volante de marca con temperamento y buen manejo del balón, Érika fue llamada por la escuela Femenina de Fútbol Xeneixe para reforzar al equipo en la primera Copa Femenina de Fútbol del Festival de Verano de Bogotá, año 2014. Luego del festival, la hermana de Paula y John Jairo comenzó a entrenar en la escuela Fútbol Soccer, en donde se destacó más porque tenía más libertad para ir al ataque y por momentos también era la creativa del equipo. “En equipos mixtos, los niños nos respetaban mucho y pocas faltas nos hacían; mientras que en los femeninos, uno va con más confianza y también le entran a una con más agresividad y eso es muy bueno”, admitió Érika. No tardó mucho tiempo para que técnicos como Germán Morales valorara su talento y la convocara a la Selección de Bogotá, con la que se proclamó campeona en los Nacionales infantiles de Villavicencio (Meta), en 2015, y Bucaramanga (Santander), en 2016. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

Etiquetas:

Dejar un comentario