Fueron veinte largos días de rezos al cielo, preocupación y dolor en el alma los que tuvieron que soportar los familiares de Diego Alejandro Arévalo (18 años), quien luego de salir de su casa, ubicada en el barrio El Amparo (Kennedy), no volvió nunca, dejando un manto de tristeza a las personas que lo conocieron. Fue hasta el lunes en las horas de la noche que un amigo del joven dio aviso a sus familiares de que la noche del 5 de noviembre, en esas peligrosas calles de la localidad octava, el joven había sido víctima de un disparo en la cabeza que terminó con sus sueños tan prematuramente. Ayer en las horas de la mañana, con la esperanza de que esa noticia fuera una equivocación, se acercaron hasta Medicina Legal y confirmaron lo peor. Sin embargo, son más las preguntas que respuestas que les ha dado la justicia hasta el momento. Los hechos. En las calles del barrio El Amparo, muy cerca de la plaza central de Abastos, la madrugada del 5 de noviembre, en medio del festivo y cuando las personas del sector celebraban como de costumbre la llegada del día de descanso, Diego y un amigo suyo fueron sorprendidos por unos sujetos que de manera imprevista los interceptaron y dispararon. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.