Triple homicidio en el parqueadero

30 de julio de 2018
Bocabajo, encima de una cama en donde acostumbraban a descansar en la madrugada de su trabajo, fueron hallados sin vida María Lucila Suárez (de 57 años) y Germán Darío Zambrano (de 38). Afuera de la diminuta habitación, a tan solo diez pasos, estaba el cuerpo inerte de Julio César Reinel (59 años). Los tres occisos habían sido cruelmente degollados dentro de un parqueadero ubicado en el barrio Escocia (Bosa), el cual cuidaban y administraban desde hace varios años. Los responsables de este vil crimen son ocho delincuentes, quienes ingresaron al negocio con el fin de hurtar varios vehículos y llevarse el dinero que había allí. Los cuerpos bañados en sangre fueron hallados por un cliente del lugar, quien tras pitar en repetidas ocasiones para que le abrieran la puerta y al no obtener respuesta, decidió ingresar y al hacerlo se llevó la peor imagen: el cuerpo sin vida de don Julio, el vigilante del parqueadero, y posteriormente observó desde la distancia a las otras dos víctimas. “Me llamaron a las 2:00 a.m. a decirme lo que había ocurrido. Decidí salir rápido para acá con el fin de saber qué había pasado, porque no podía creerlo. La Policía ya estaba aquí y efectivamente mi hijo, Lucila y don Julio se encontraban muertos”, le narró a Q’HUBO el dueño del parqueadero mientras sostenía una botella de agua y trataba de controlar sus emociones. En total fueron ocho delincuentes los que ingresaron sobre la medianoche de ayer a hurtar, tal y como quedó registrado en los videos de las cámaras de seguridad del sector, según pudimos conocer en el lugar de los hechos, exactamente en la carrera 86A con calle 57 sur. Atraco y puñal. En medio de la penumbra de la noche, el silencio y la oscuridad que invadían el interior del parqueadero, ocho delincuentes vestidos con ropa oscura y armados todos con puñal ingresaron a las cero horas del domingo para hurtar los objetos de valor que había dentro de los carros parqueados más los que tenían los administradores del lugar. El golpe delincuencial ya estaba planeado: debían controlar la situación y evitar que las personas que cuidaban el lugar se opusieran al hurto, mientras que los otros abrían a toda velocidad y en silencio los vehículos para ver qué objetos podían robarse. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

 

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Un comentario

  1. no me parece que las personas que isieron eso esten sueltas que rabia

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