Transformó su vida para ayudar a otros

13 de septiembre de 2018
Todo un personaje, así es el bailarín, conferencista y artista colombofrancoalemán (de nacionalidad colombiana, francesa y alemana) Wilheim Orly (38 años). El hombre, quien reside en el barrio Las Cruces (Santa Fe) no ha tenido una vida para nada fácil. Sin embargo, después de que la calle y la violencia lo han golpeado de todas las maneras posibles ha salido victorioso de cada dificultad que se ha presentado en su camino y ahora se dedica a poner su vida de ejemplo para alejar a los jóvenes de los malos pasos. Al recuperarse completamente de todos los vicios que le dejó la calle, en este momento Orly guía a cientos de estudiantes con los que tiene contacto a diario para que nunca caigan en el difícil mundo de las drogas. Su meta, según cuenta, es que las muchachos “limpien su espíritu” y no se dejen llevar de las malas amistades, ni se dejen seducir por los placeres que pueden generar ciertas sustancias psicoactivas. Además de sacar adelante todas estas actividades, Orly también participó en la investigación de un libro llamado ‘Un lugar llamado el Cartucho’, que no es más que una mera crónica sobre la realidad que se vive en las calles bogotanas. Su intención es recuperar esas memorias para que nadie olvide el pasado tenue que se vive en las calles del centro y, sobre todo, para sentar las bases de la construcción de una ciudad más equilibrada y humana, en donde se reconozcan las necesidades del otro. “Cuando vemos que todos somos iguales y que en este tipo de espacios convergen todo tipo de personas, de diferentes clases sociales, razas, sexualidades y etnias, aceptamos la diferencia. “Ese es el mensaje que yo quiero trasmitir a partir de mi historia. Un llamado a la tolerancia, al cambio, a la hermandad, en donde se dejen de lado los odios, los prejuicios y donde ayudemos al otro”, asegura Orly. Duras pruebas de vida. Con solo quince días de nacido Wilheim Orly, quien se califica a sí mismo como un ciudadano del mundo, llegó a Bogotá en compañía de sus padres extranjeros. Desde la temprana edad de los siete años, la vida lo golpeó de forma devastadora. Inicialmente fue víctima directa de la tragedia de la avalancha de Armero en 1985, luego llegó a la calle del Cartucho donde probó las drogas, dice que estuvo secuestrado y fue víctima de abuso sexual. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

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