Se mutiló la nariz por un sueño

12 de septiembre de 2018
Cuando Eric Yeiner Hincapié Ramírez se mutiló la punta de la nariz, volvió a su casa dos días después. Únicamente un mes más tarde sus abuelos, con quienes vive, le volvieron a dirigir la palabra. Esta situación se ha vuelto recurrente en la vida de este hombre, pues pasó lo mismo cuando decidió colocarse unos implantes de teflón quirúrgico arriba de las cejas y en los pómulos, ¡y ni se diga cuando se cortó la lengua en dos como una serpiente y se la pigmentó de negro, al igual que sus globos oculares! O peor aún, cuando optó por cortarse parte de las orejas. Aunque ninguno de sus seres queridos comparte su decisión, él sigue sintiéndose feliz cada vez que se levanta en las mañanas y se mira al espejo. Cada una de sus transformaciones no solo le ha costado dinero a ‘Kalaca Skull’, como se hace llamar Eric, sino también  el rechazo de algunos, la aprobación de otros y hasta el hecho de ausentarse de su hija de 4 años, a quien no ve hace varios meses, y no por decisión propia sino porque hay quienes creen que esto afectaría a la niña sicológicamente. Hoy ‘Kalaca’, a pesar de los obstáculos y los contratiempos que ha tenido que enfrentar, siente que está muy cerca de lograr su sueño: el de parecerse a una cadavera o esqueleto andante. “Desde muy pequeño (9 o 10 años) me han gustado las cadaveras. Mi meta siempre fue parecerme a una porque eso demuestra lo que somos todos: hombres y mujeres, grandes o pequeños, blancos o negros… al fin y al cabo todos somos una cadavera”, señaló con orgullo este joven, quien a sus 22 años ya tiene tatuado cerca del 70 por ciento de su cuerpo. La cadavera de Colombia. Eric Hincapié Ramírez nació a mediados de 1996 en Cartago (Valle del Cauca), en donde se crió y sigue viviendo; pero ‘Kalaca Skull’ se empezó a gestar desde hace nueve años, cuando este joven perdió a su madre en un episodio trágico al cual prefiere no referirse. Desde 2009 ‘Kalaca’ empezó a tatuarse los brazos, el torso, las piernas y cuando reunió el monto necesario le pidió a su tatuador de confianza que le inyectara tinta en el rostro para ir complementando su proyecto, y así seguir pareciendo una cadavera. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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