Infierno de actriz por golpiza de su ex

13 de septiembre de 2018
Celos, malditos celos. Si bien inspiró a Willie Colón para interpretar un clásico de la salsa, lo cierto es que es un sentimiento que si no se controla y se deja desbocar puede acabar perfectamente con un amor y hasta con una vida. Esta vez la víctima de la furia incontenible de un celoso fue la actriz vallecaucana Eileen Moreno, quien sufrió (dice ella) una brutal golpiza por cuenta del también actor Alejandro García, a quien vemos al aire en ‘La piloto’ (del canal Caracol), en su residencia de Ciudad de México. Aunque los hechos se remontan al pasado 23 de julio, hasta ayer la joven se armó de coraje para denunciarlo públicamente y contar detalles desgarradores que la dejaron con múltiples fracturas de nariz y la órbita de su ojo izquierdo. Por la sevicia de su agresor, los médicos le dieron cinco meses de incapacidad y ya ha sido sometida a múltiples cirugías para reparar todo el daño que le causó este hombre, según ella, a puño limpio y patadas. “Me han hecho cirugía de nariz, pero me tienen que hacer otra. Me fracturó la órbita del ojo izquierdo y eso hacía que el ojo se me descolgara y viera doble. De allí me trasladaron a otro hospital, donde me hicieron otra cirugía en mi ojo izquierdo. Yo estaba preocupada porque podía perder mi ojo. Allá me pusieron una malla de titanio”, hace parte del desgarrador relato que le concedió ayer la actriz a Vicky Dávila en W Radio. ¿Qué desató la pelea? De acuerdo con el relato de la joven, todo comenzó porque ella se rehusó a entregarle a Alejandro su celular para que le revisara las redes sociales. “Eran como las 11 de la noche y yo tenía el celular en la mano, entonces él quería que le dejara ver los mensajes que me envían por Instagram, yo le dije que no. Ahí empecé a ver una parte de él que no me gustó. Me tomó la mano bruscamente para que yo le pusiera la huella y desbloqueara mi celular,  yo le dije que no, le quité la mano y ahí me empezó a insultar feo. Él se llevó mi celular al cuarto de él y luego regresó; yo lo ignoré, como si nada y luego me entregó el celular. La pelea siguió hasta que llegó un punto que me sentí tan incómoda, que yo dije empaco mis cosas y me voy de esta casa. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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