Dibujar una vida después de un abuso infantil

12 de junio de 2018
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Con retratos de mujeres que eran apresadas por tentáculos de pulpos mientras ‘escupían’ raíces con hongos y serpientes, Paulina expresaba la carga emocional que le causó la violencia sexual que sufrió cuando tenía escasos cinco años. Sin saber que su comportamiento agresivo y rebelde, ese que tanto le reclamó su familia hasta su vida adulta, era ocasionado por aquella vivencia traumática en su niñez, apegarse obsesivamente al arte le salvó la vida después de haber pasado por 26 años de dolor y un intento de suicidio. Hoy Paulina, después de tres años de haber asado por un proceso de recuperación, a sus 29 años decidió compartir su historia esperando que sea la luz en el camino oscuro de las cerca de 21.000 personas que anualmente son víctimas de violencia sexual en el país, según cálculos de Medicina Legal. Esto ocurrió cuando a sus cinco años ella y su madre tuvieron que abandonar Cali para mudarse a una finca familiar en el Norte del Valle, donde creció rodeada de un entorno muy violento. Ella fue abusada por un conocido de la familia y la relación con su madre nunca fue la mejor, a tal punto de considerar que el abuso era normal. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

 

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